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Julio Cervera Baviera (inventor de la radio radiofónica)

(Segorbe, 26 de enero de 1854 - Madrid, 24 de junio de 1927)

La radio (entendida como radiofonía o radiodifusión, términos no estrictamente sinónimos) es un medio de comunicación que se basa en el envío de señales de audio a través de ondas de radio, si bien el término se usa también para otras formas de envío de audio a distancia como la radio por Internet.
El inventor de esta radio fue Julio Cervera.

En 1873 el físico escocés James Clerk Maxwell formuló la teoría de las ondas electromagnéticas, que son la base de la radio.
En 1887 el físico alemán Heinrich Hertz descubrió las ondas de radio.
En 1894 Nikola Tesla hizo su primera demostración en público de una transmisión de radio (transmitio ondas electromagneticas a una corta distancia).
En 1895, el italiano Guillermo Marconi construyó el primer sistema de radio para transmisiones radiomagneticas, logrando en 1901 enviar señales a la otra orilla del Atlántico, pero como lo hizo con patentes de Tesla se le atribuye el trabajo a este último.
En 1902 el español Julio Cervera, inventa la radio: Marconi inventó antes de Cervera la telegrafía sin hilos (solo transmitia señales electromagneticas), pero no trabajó en la radio con transmision de fonia hasta 1913, mientras Cervera fue quien resolvió los problemas de la telefonía sin hilos, lo que conocemos hoy día como radio, al transmitir la voz humana -y no señales- sin hilos entre Alicante e Ibiza en 1902, y llegó a registrar la patente en cuatro países: España, Inglaterra, Alemania y Bélgica.


Cervera fue un ingeniero y comandante que cursó estudios de ciencias físicas en la Universidad de Valencia, cadete de caballería en Valladolid, entrando a formar parte en 1878 de la escuela de Ingenieros Militares de Guadalajara.

Durante la Guerra Hispano-Americana de 1898, le fue encargada la defensa del Guamaní, cerro que domina el camino entre Cayey y Guayama, teniendo su punto culminante en la batalla del mismo nombre (9 de agosto de 1898), en la que consiguió trasladarse a Aibonito al barrio Asomante para fortalecer las instalaciones de comunicaciones y repeler un ataque de las tropas norteamericanas, conociéndose este evento como "El Combate del Asomante". El pueblo de Aibonito con su plaza e iglesia, es el de mayor altitud a nivel del mar en Puerto Rico, permitiendo una posición estratégica para una mayor visibilidad de la costa norte (océano Atlántico) en San Juan y la de Ponce (mar Caribe) al sur de la Isla. En este punto se estableció en el sector conocido como La Torre un heliógrafo para mantener comunicación entre San Juan y Ponce. Tras la guerra se hizo famoso al publicar un folleto, La defensa de Puerto Rico, en el que con la intención de favorecer al General Macías arremetía contra los voluntarios puertorriqueños.

En 1899, una vez finalizada la guerra, y centrándose ya en su faceta de ingeniero, trabajó durante 3 meses con Guillermo Marconi y su ayudante, George Kemp. Obtuvo sus primeras patentes en telegrafía sin hilos antes de finalizar el año. Según el profesor de la Universidad de Navarra Ángel Faus, una de las patentes más destacadas es la del telemando de equipos y sistemas, antecesor del mando a distancia. Ángel Faus, en su obra La Radio en España. 1896-1977, atribuye a Julio Cervera la invención del primer sistema técnico de la radio.

Julio Cervera según últimas investigaciones realizadas,1 desarrolló la radio once años antes de que Marconi lo hiciera. Cierto es que Marconi inventó antes de Cervera la telegrafía sin hilos, pero para transmitir señales, no sonido. Cervera transmitió la voz humana -y no señales- sin hilos entre Alicante e Ibiza en 1902.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que 15 años antes que Marconi y 4 años antes que Julio Cervera, Nikola Tesla ya había hecho varias demostraciones y publicaciones de los principios de la radio.2 3 Tras la usurpación de Marconi en la patente, Nikola Tesla llevó a los tribunales a Marconi ganando el litigio ante el Tribunal Supremo de los EEUU y quedando como el auténtico inventor de la radio.

Otra notable contribución fue la creación en 1903 de la Internacional Institución Electrotécnica en Valencia, que daba títulos propios de ingeniero mecánico, electricista y mecánico-electricista, denominados libres. Fue una de las primeras experiencias de educación a distancia de todo el mundo. En 1908 pasa a llamarse Institución de Enseñanza Técnica ofreciendo cursos en disco. Publica la revista Electricidad y Mecánica desde 1905 hasta al menos 1920.

También fue el creador del diseño del antiguo tranvía de Tenerife.

Además, escribió un libro sobre dos territorios de la España africana, "la Isla del Perejil y Santa Cruz de Mar Pequeña", siendo sus opiniones proféticas (predijo la invasión de perejil).

Pedro Sarmiento de Gamboa (marino, explorador, escritor, historiador, astrónomo, científico y humanista)

Pedro Sarmiento de Gamboa (Pontevedra, 1530 a 1532 - Océano Atlántico, frente a Lisboa, 17 de julio de 1592) fue un marino, explorador, escritor, historiador, astrónomo, científico y humanista español del siglo XVI.

Hasta los dieciocho años vivió en la casa paterna, en la pintoresca ría gallega, edad a la que ingresó al servicio militar. Entre 1550 y 1555 estuvo en el ejército al servicio del emperador Carlos I de España. En 1555 cruzó el océano Atlántico y llegó a México donde vivió durante dos años. Poco se sabe de su vida durante este período excepto que tuvo problemas con la Inquisición. El proceso surgió a raíz de una parodia de Auto de Fe, organizada por Sarmiento en favor de los sobrinos del Obispo de Tlaxcala; de resultas del mismo fue sentenciado a azotes en la plaza de Puebla y, probablemente, al destierro . De ahí pasó a Perú donde vivió durante más de veinte años.

En 1557 llegó a Perú. Se desconocen sus actividades durante los primeros años; pero dadas sus aficiones seguramente los dedicó a completar su formación marinera estudiando cosmografía, geografía y náutica convirtiéndose, en notable soldado, experto marino, reputado geógrafo y aventajado perito en astronomía.

En dos oportunidades tuvo que enfrentar a los tribunales de la Inquisición en Lima por sospechas de hechicería. A fines de 1564 gozaba de la reputación de astrólogo, cuando el arzobispo, como inquisidor ordinario, le inició causa de fe, encarcelándolo. Había sido delatado como nigromántico.

El 8 de mayo de 1565 fue condenado por la Inquisición al destierro pero el arzobispo le conmutó la pena para que integrara la expedición al océano Pacífico al mando Alvaro de Medaña que finalmente descubriría las islas Salomón.

En 1579, el virrey de Peru le ordenó alistar dos naves para que explorara el estrecho de Magallanes en búsqueda de lugares adecuados para asentar población y fuertes con artillería para cerrar esa ruta a los enemigos de España.

Las instrucciones del virrey, que Sarmiento juró cumplir, fueron explorar detenidamente los canales de la Patagonia y el estrecho de Magallanes. Levantar cartas geográficas de los lugares que reconociesen. Averiguar si los ingleses habían establecido asentamientos en alguna parte y estudiar los lugares en que se podrían establecer fuertes. Prudencia con los habitantes que encontrara excepto con Francis Drake, al que debería presentarle combate y prenderlo vivo o muerto si se topaba con él.

Sarmiento zarpó del puerto de El Callao el 11 de octubre de 1579 con dos naves bien equipadas y pertrechadas. La “Nuestra Señora de la Esperanza” bajo su propio mando y con el título de capitán superior y el “San Francisco” bajo el mando de Juan de Villalobos con el título de almirante. Para avanzar más rápido hacia el sur siguió la ruta descubierta años antes por el marino Juan Fernández.

El 17 de noviembre las naves se encontraban en latitud 50° sur frente a la entrada a un canal que corría en dirección SE y que a Sarmiento le pareció podría ser la boca del Estrecho y que bautizó como “golfo de la Santísima Trinidad”. Los expedicionarios estuvieron alrededor de dos meses levantando y recorriendo la infinidad de islas y canales y tomaron posesión de esas tierras en nombre del rey de España. Volvieron nuevamente al océano Pacífico.

El 21 de enero de 1580 las naves se separaron debido a una fuerte tormenta. Villalobos fue arrastrado hasta latitud 56° sur y en cuanto el tiempo se lo permitió regresó al norte pues ya no tenía víveres, recalando en Valdivia a mediados de febrero.

Sarmiento también fue arrastrado por los temporales hacia el sur y logró virar hacia el norte, reconociendo la punta NO de la isla Desolación que llamó cabo Espíritu Santo y que en las cartas actuales figura como cabo Deseado, fondeando a fines de enero de 1580 en puerto Misericordia. Avanzó por el Estrecho, que él llamó estrecho de la Madre de Dios, fondeando y levantando las costas, pasos y angosturas. El 13 de febrero estuvo fondeado en puerto del Hambre y el 24 de febrero del mismo año salió finalmente al océano Atlántico dirigiéndose a España con el propósito de presentar al rey un proyecto para la defensa del Estrecho de Magallanes.

El rey Felipe II de España aprobó el proyecto de establecer un fuerte en el estrecho de Magallanes con el propósito de asegurar el control y dominio de ese paso estratégico del Virreinato del Perú, encargándole al Consejo de Indias planificar la expedición para poblarlo y fortificarlo.

España armó una expedición compuesta por aproximadamente 2.500 hombres, los que embarcó en 23 naves las que puso bajo el mando de Diego Flores de Valdés. El rey nombró a Sarmiento, gobernador y capitán general del Estrecho. En la expedición también se embarcó Alonso de Sotomayor, designado gobernador de Chile, y su tropa.

La expedición zarpó de San Lucar de Barrameda el 25 de septiembre de 1581 pero un temporal a los pocos días le hundió cuatro naves por lo que el 9 de octubre regresó al puerto de Cádiz para reparar otras. El 9 de diciembre de 1581 volvió a hacerse a la mar con 16 navíos rumbo a Río de Janeiro. En la ruta pararon en una de las islas de Cabo Verde en la que permanecieron hasta el 2 de febrero de 1582. Allí, la expedición sufrió bajas por muertes y deserciones. Arribó a Río de Janeiro el 25 de marzo del mismo año y se detuvo allí seis meses en espera de mejores condiciones de tiempo; nuevamente perdió gente por fallecimientos y fugas.

El 2 de noviembre de 1582 zarparon hacia el Río de la Plata. En Buenos Aires el gobernador Sotomayor desembarcó su tropa pues había decidido continuar a Chile por tierra. Diego Flores de Valdés, con cinco naves, llegó el 17 de febrero de 1583 hasta la entrada del Estrecho, pero el mal tiempo le impidió ingresar en él por lo que regresó a Río de Janeiro y luego continuó a España.

Sarmiento se quedó en Río de Janeiro, asumiendo el mando de las naves con las que intentaría un nuevo viaje al Estrecho. Una vez reorganizados, el 2 de diciembre de 1583, zarpó con cinco naves y 538 expedicionarios. El 1 de febrero de 1584 logró entrar al Estrecho llegando hasta la Segunda Angostura pero luego fueron empujados por la corriente y el viento hasta el cabo Vírgenes. Allí, Sarmiento desembarcó el 4 de febrero de 1584 y procedió a tomar posesión de esas tierras en nombre de España, habían transcurrido más de dos años y medio desde su zarpe de España. El 11 de febrero de 1584 Sarmiento procedió a fundar la Ciudad del Nombre de Jesús, la primera y más austral ciudad del mundo en esa época, a tres kilómetros de lo que hoy es el cabo Vírgenes, en el actual territorio de Argentina. El mal tiempo obligó a cuatro de las naves dejar su fondeadero y regresar al Atlántico y luego a España quedando Sarmiento solo con la Santa María de Castro para el servicio de los 338 pobladores de la ciudad.

Sarmiento se dio cuenta que el lugar no podría albergar tantas personas por lo que decidió fundar otra ciudad que alojaría a la mitad del total de los pobladores. Envió la Santa María de Castro con 50 pobladores hacia el lugar en que él había estado en 1580, punta Santa Ana, y él con otros cien hizo el camino por tierra. El 25 de marzo procedió a fundar en punta Santa Ana la ciudad Rey Don Felipe, cercana a la actual Punta Arenas, hoy Chile. El 24 de mayo zarpó hacia Nombre de Jesús y luego de un tiempo decidió regresar a España en búsqueda de víveres para sus poblados. El 29 de junio arribó al puerto de Santos donde las autoridades le proporcionaron víveres y elementos para sus colonias.

Zarpó hacia el Estrecho pero a la altura de Bahía un temporal destruyó la Santa María de Castro que se hundió con toda su carga. Sarmiento y algunos tripulantes se salvaron logrando llegar a la costa. El 3 de octubre logró regresar a Bahía cuyo gobernador lo ayudó una vez más regalándole una embarcación pequeña de 60 toneles en la que volvió a cargar víveres para sus dos poblaciones y el 13 de enero de 1585 zarpó nuevamente en dirección al estrecho de Magallanes. Otra vez una tempestad le hizo arrojar al mar toda la carga para poder salvar la embarcación y regresar a Bahía, puerto en que sus tripulantes se negaron a continuar embarcados.

El 22 de junio de 1586 emprendió el regreso a España en una nave mercante. En el viaje la nave fue atacada por tres buques ingleses de la flota de Walter Raleigh. Hecho prisionero fue conducido ante la reina Isabel I de Inglaterra quien, luego de interrogarlo, lo dejó en libertad encomendándole una misión que transmitir al rey de España. El 30 de octubre de 1586 Sarmiento inició el regreso a España; pasó por París y cuando llegó a la frontera con su patria, el 9 de diciembre del mismo año, fue capturado por los hugonotes quienes lo encerraron en la prisión de Mont de Marsan y pidieron un elevado rescate por su libertad. Inicialmente Felipe II se negó a pagar rescate por él, pero finalmente, en diciembre de 1589, el monarca firmó una cédula en la que ordenó el pago del rescate. El fiel vasallo regresó a su patria después de estar casi diez años fuera de ella.

El fracaso de la expedición al Estrecho hay que buscarlo en la inexperiencia y falta de capacidad como organizador de Flores de Valdés, pero más que nada en la carencia de un apoyo naval eficiente y en la inclemencia del mar y del clima austral. Sarmiento continuó pidiendo socorros para la gente del Estrecho, pero Felipe II ya había decidido desentenderse de ese problema. Como una forma de compensar los servicios y desvelos con la Corona en 1591 le nombró almirante de una de las Armadas encargadas de proteger las naves de la flota de Indias.

El 17 de julio de 1592, falleció mientras dirigía una flota cerca de la capital portuguesa. Sus restos se sepultaron en un ignoto sitio de Lisboa. Para la historia ha quedado la admirable descripción del golfo de la Trinidad y del estrecho de la Madre de Dios, las recomendaciones para la navegación de los canales patagónicos y del estrecho de Magallanes han sido ensalzadas por los hidrógrafos modernos que han trazado las cartas definitivas, entre ellos el vicealmirante Fitz Roy.

La obra de Sarmiento tiene dos características: su variedad y cantidad. 1 historia, 10 relaciones, 5 memoriales, 17 cartas, poesías y otro escritos conocidos o desafortunadamente desaparecidos son su legado. En ellas emplea un rico vocabulario, viveza en el lenguaje y una gran capacidad descriptiva.

No existe a comienzos del siglo XXI un estudio completo sobre su obra literaria, no porque no haya interesado, sino porque el azar ha ocultado hasta ahora datos y obras. Recién en el siglo XX se descubrió su “Historia Índica” lo que impulsó nuevas investigaciones y búsquedas.

Finalmente, hay que destacar su habilidad como navegante y sus inquietudes culturales. Poseedor de un vasto saber náutico, su facilidad con la pluma denota el contacto con un foco cultural de primera línea, se recuerda su conversación con la reina Isabel en latín.

El lago Sarmiento de Gamboa, lago de Chile ubicado dentro del Parque Nacional Torres del Paine, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, honra su memoria.


Juan de la Cosa (Cartografo del mapa mundi mas antiguo con el continente americano)

(Santoña, entre 1450 y 1460-Turbaco, Colombia, 28 de febrero de 1510)1 fue un navegante y cartógrafo español conocido por haber participado en siete de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Verdaderamente es el primer mapa mundi ya que ningún otro contenía el continente americano. Se puede decir que era un científico de la cartografía de su tiempo.

De la Cosa tuvo un papel destacado en el primer y el segundo viaje de Cristóbal Colón a las Antillas y en 1499 participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las costas del continente sudamericano. A su regreso a Andalucía dibujó su famoso mapamundi y poco después volvió a embarcarse hacia las Indias, esta vez con Rodrigo de Bastidas. En los años siguientes alternó viajes a América bajo su propio mando con encargos especiales de la Corona, incluyendo una misión como espía en Lisboa y la participación en la Junta de pilotos de Burgos de 1508. En 1509 emprendió la que sería su última expedición, de nuevo junto a Ojeda, para tomar posesión de las costas de la actual Colombia. La Cosa murió en un enfrentamiento armado con indígenas antes de poder llegar a ejercer su cargo de alguacil mayor de Urabá.


La Cosa elaboró para los Reyes Católicos o alguien de su corte un mapamundi que es el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Está pintado sobre dos pieles de pergamino unidas en forma de rectángulo irregular de 96 cm de ancho y 183 cm de largo. En el extremo occidental del mapa aparece una efigie de San Cristóbal, probable alusión a Colón, situado a poniente de las Antillas sobre una inscripción que dice: «Juan de la cosa la fizo en el puerto de S: mã en año de 1500».

Dicho mapa refleja los resultados de los descubrimientos realizados en América durante el siglo XV; con información procedente de los viajes realizados por Colón (viajes de 1492, 1493 y 1498), Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Juan Caboto, Pedro Álvares Cabral y diversos exploradores portugueses que recorrieron África, como Bartolomeu Dias y Vasco da Gama.
La Cosa sugirió que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América podían estar unidas formando un solo continente, aunque con la efigie superior hizo un truco para permitir la posibilidad de que existiera un paso marítimo entre ambas en Centroamérica, cosa que Colón creía.15 Cuba aparece ya identificada como una isla, en contra de la opinión de Colón. En general las Antillas aparecen de manera completa y en América del Sur se muestra la costa desde el cabo de la Vela hasta el cabo de San Agustín, mostrando una parte del norte del Brasil. Por el contrario, en América del Norte no se muestran la península de Florida, el golfo de México ni la península de Yucatán. América Central está tapada por la efigie del santo. .
El contorno de las costas de África aparece dibujado por primera vez de manera correcta, gracias a los últimos viajes de exploración realizados por los portugueses. La región de Europa y el Mediterráneo aparece bien detallada, mientras que amplias zonas de Asia se muestran vacías e imprecisas.
El mapa está decorado con rosas de los vientos, banderas, barcos, ciudades, reyes, personajes de la Biblia y figuras mitológicas. Se representan algunos ríos y la mayoría de los topónimos están escritos en castellano antiguo.

El mapamundi de Juan de la Cosa es una de las obras más importantes de la cartografía de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI. Fue redescubierto en 1832 por el barón de Walckenaer, ministro plenipotenciario de Holanda en París, que lo compró a un precio muy barato. A la muerte del barón en 1853, se subastó el mapamundi y el gobierno español, aconsejado por Ramón de la Sagra, lo adquirió por 4.321 francos. Desde entonces está expuesto en el Museo Naval de Madrid. Numerosos eruditos han realizado reproducciones y análisis de diversas zonas del mapa de La Cosa. Las primeras fueron las de Alexander von Humboldt en su Atlas géographique et physique des régions équinoxiales du Nouveau Continent de 1834,21 Ramón de la Sagra en 1837 en la Historia física política y natural de la isla de Cuba y el vizconde de Santárem en 1842 con su Atlas de la Edad Media.
Se sabe que La Cosa debió realizar otros mapas importantes pero nunca se han encontrado. En particular consta que en 1503 se le abonaron siete ducados por dos "cartas de marear" que ofreció a la Reina.5
Por otra parte es posible que el bachiller Martín Fernández de Enciso aprovechara sus relaciones amistosas con La Cosa para incorporar parte de sus conocimientos cartográficos en su obra Suma de geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo: en especial de las Indias, impresa en Sevilla en 1519.

La Cosa también participo en un viaje al mando de Alonso de Ojeda, que acababa de ser nombrado gobernador de Nueva Andalucía. La Cosa recibió de la Corona el cargo de teniente gobernador y una importante ayuda económica ya que iba a instalarse allí junto a su familia. La expedición partió de Santo Domingo el 10 de noviembre de 1509 con tres embarcaciones y unos 300 hombres, entre ellos un soldado llamado Francisco Pizarro. La Cosa resolvió la disputa entre los dos nuevos gobernadores (Ojeda y Nicuesa) sobre qué lugar exacto del golfo de Urabá sería el límite de sus respectivas gobernaciones, señalando el río Atrato como la frontera entre Veragua y Nueva Andalucía.
Al llegar a Nueva Andalucía en diciembre, Ojeda decidió desembarcar en la bahía de Calamar, desoyendo los consejos de La Cosa que recomendaba que no se perturbara a los indios de la zona donde estaban, ya que eran indígenas que usaban flechas envenenadas. El cántabro proponía dirigirse a las orillas del golfo de Urabá, donde vivían indios menos belicosos a los cuales La Cosa había conocido cinco años atrás, pero finalmente acató la orden de Ojeda. Poco después los expedicionarios se vieron envueltos en un combate con indígenas que se saldó con victoria española, lo que incitó a Ojeda a adentrarse en la selva, persiguiendo a los indígenas en su huida hasta el poblado de Turbaco. Al llegar al poblado, Ojeda, La Cosa y los demás hombres fueron sorprendidos por los indígenas, que dispararon flechas envenenadas. La Cosa cayó muerto, así como la mayoría de sus hombres, pero Ojeda pudo huir.
Al volver Ojeda a la bahía de Calamar se encontró con la expedición de su rival Nicuesa. Enterados del hecho ocurrido en Turbaco, los castellanos dejaron de lado sus diferencias y los hombres de ambas expediciones se vengaron destruyendo el poblado de Turbaco y asesinando a casi todos sus habitantes. Algunas crónicas afirman que cuando hallaron el cadáver de La Cosa parecía un erizo lleno de flechas; otras dicen por el contrario que el cuerpo había sido devorado por los indios.
La viuda de La Cosa recibió 45.000 maravedís y todos los indígenas que tenía en posesión el navegante como indemnización por los servicios prestados. Se desconoce el destino del hijo de La Cosa, el cual debería teóricamente haber heredado el cargo de Alguacil Mayor de Urabá.


Benito Jerónimo Feijoo (Sabio y ensayista)


Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (Casdemiro, Pereiro de Aguiar, 8 de octubre de 1676 – Oviedo, 26 de septiembre de 1764) fue un ensayista y polígrafo español. Considerado un gran sabio de su tiempo.

Nació en el seno de una familia hidalga del muy antiguo linaje de Feijoo, en el pazo de Casdemiro, parroquia de Santa María de Melias. Sus padres fueron D. Antonio Feijoo Montenegro y Sanjurjo y Da. María de Puga Sandoval Novoa y Feijoo. Cursó sus estudios primarios en el Real Colegio de San Esteban de Rivas de Sil. En 1690 ingresó en la Orden Benedictina, por lo cual debió renunciar a los derechos que le correspondían al mayorazgo de su casa.[1] Estudió en Salamanca y ganó por oposición una cátedra de Teología en la Universidad de Oviedo, en donde residió desde 1709 hasta el fin de sus días, si bien se había ordenado sacerdote en el Monasterio de San Julián de Samos (Lugo). Desde muy joven perteneció a la orden de San Benito de Nursia o benedictina y había dado clases en Galicia, en León y en Salamanca. Feijoo es considerado el primer ensayista de la literatura española y uno de los más famosos miembros (junto con Mayans) de la que es considerada la Primera Ilustración Española (desde 1737 hasta poco después de la muerte de Fernando VI), tras una primera etapa de pre-ilustración representada por los novatores: un grupo constituido fundamentalmente por médicos y cuyas obras se reimprimieron sin pausa a lo largo de todo el siglo XVIII.

Hasta 1725, Feijoo no comenzó a publicar sus obras, casi todas ellas colecciones de opúsculos polémicos que llamó discursos (de discurrir, esto es, disertar libremente), verdaderos ensayos si la libertad de su pensamiento hubiera sido absoluta. Su obra en este género está integrada, por una parte, por los ocho volúmenes (118 discursos), más uno adicional (suplemento) de su Teatro crítico universal, publicados entre 1726 y 1739 (el título teatro ha de entenderse con la acepción, hoy olvidada, de «panorama» o visión general de conjunto), y, por otra, por los cinco de las Cartas eruditas y curiosas (166 ensayos, más cortos), publicadas entre 1742 y 1760. A estas obras hay que agregar también un tomo extra de Adiciones que fue publicado en 1783 y su copiosa correspondencia privada, que continúa inédita hasta el día de hoy. Los temas sobre los que versan estas disertaciones son muy diversos, pero todos se hallan presididos por el vigoroso afán patriótico de acabar con toda superstición y su empeño en divulgar toda suerte de novedades científicas para erradicar lo que él llamaba «errores comunes», lo que hizo con toda dureza y determinación, como Christian Thomasius en Alemania, o Thomas Browne en Inglaterra. Se denominaba a sí mismo «ciudadano libre de la república de las letras», si bien sometía todos sus juicios a la ortodoxia católica, y poseía una incurable curiosidad, a la par que un estilo muy llano y atractivo, libre de los juegos de ingenio y las oscuridades postbarrocas, que abominaba, si bien se le deslizan frecuentemente los galicismos. Se mantenía al tanto de todas las novedades europeas en ciencias experimentales y humanas y las divulgaba en sus ensayos, pero rara vez se propuso teorizar reformas concretas en línea con su implícito progresismo. En cuestión de estética fue singularmente moderno (véase por ejemplo su artículo «El nosequé») y adelanta posturas que defenderá el Romanticismo, pero critica sin piedad las supersticiones que contradicen la razón, la experiencia empírica y la observación rigurosa y documentada.

Sus discursos suscitaron una auténtica tempestad de rechazos, protestas e impugnaciones, sobre todo entre los frailes tomistas y escolásticos. Las más importantes fueron las de Ignacio de Armesto Osorio, autor de un Teatro anticrítico (1735) en dos volúmenes, fray Francisco de Soto Marne, que publicó en su contra dos volúmenes de Reflexiones crítico-apologéticas en 1748; Salvador José Mañer, quien publicó un Antiteatro crítico (1729); Diego de Torres Villarroel y otros muchos. Le defendieron el doctor Martín Martínez y los padres Isla y Martín Sarmiento y el mismo rey Fernando VI, quien, por un real decreto de 1750, prohibió que se le atacara.

El padre Feijoo publicó asimismo otras obras menores: Apología del escepticismo médico (1725), Satisfacción al Escrupuloso (1727), Respuesta al discurso fisiológico-médico (1727), Ilustración apologética (1729), Suplemento del Teatro Crítico (1740) y Justa repulsa de inicuas acusaciones, como nota curiosa en el 4º tomo de sus Cartas Eruditas y Curiosas, la 20ª trata sobre el tratado de Augustin Calmet sobre vampiros.

Está enterrado en la iglesia de Santa María de la Corte (Oviedo).

Andrés Laguna (farmacólogo y botánico )


Andrés Laguna de Segovia (Segovia, 1499 - Guadalajara, 1559) fue un médico humanista español, especialmente dedicado a la farmacología y a la botánica médica.

Según Diego de Colmenares y otros historiadores, fue hijo de un médico judeoconverso. Estudió dos años de artes en Salamanca y se trasladó en 1530 a París, donde se graduó en artes y estudió Medicina. Se formó también en lenguas clásicas con helenistas y latinistas de prestigio para poder leer en lengua original a Dioscórides.

Recibió el influjo del Erasmismo. Regresó a España en 1536, impartiendo clases en las Universidades de Alcalá y Toledo, y el Emperador Carlos V le nombró médico personal. Luego viajó a Inglaterra, viviendo algunos años en los Países Bajos y haciendo herbolarios de todos los lugares a donde iba para comprobar las prescripciones de Dioscórides. Entre 1540 y 1545 residió en Metz, contratado como médico por la ciudad, y desde 1545 a 1554 permaneció en Italia, donde la universidad de Bolonia le nombró doctor y le honraron los papas Pablo III y Julio III, alcanzando a ser médico de este último pontífice. Estuvo hospedado en Venecia por el embajador español Diego Hurtado de Mendoza, humanista excelente y propietario de una nutrida biblioteca. Regresó a España a finales de 1557, tras otra larga estancia en los Países Bajos durante tres años; fue médico de Carlos I y Felipe II. Logró de este último que creara el Jardín botánico de Aranjuez. Falleció, seguramente en Guadalajara, en 1559. Está enterrado en la capilla de Santa Bárbara de la iglesia de San Miguel, en Segovia. Hay un árbol, la lagunaria, vulgarmente "pica-pica", bautizado así en su honor.

Hizo numerosas traducciones y comentarios, como Las cuatro elegantísimas y gravísimas oraciones de Cicerón contra Catilina, el Pedazio Dioscórides Anazarbeo, Amberes, 1555, cuyos comentarios duplican la extensión del original y se considera su obra científica más importante; los Diálogos de Luciano de Samosata; De Mundo y De las Virtudes de Aristóteles; Historia Filosófica de Galeno.
Obras originales son Discurso breve sobre la cura y preservación de la peste, donde afirma que "no hay instrumento más apto que el médico para introducir la pestilencia por todas partes" y propone la formación de un cuerpo de médicos especializado en esta enfermedad. Andrés Laguna había tratado a enfermos de peste en el Ducado de Lorena con una infusión realizada a base de camaleón blanco, aunque también recomendó el camaleón negro. Recomienda asimismo la aplicación de suero de leche en ayunas, agua con sal y vinagre y prohíbe los baños calientes; siguió practicando la incisión así como el uso de gemas y piedras preciosas; el Método de Anatomía, Sobre la vida de Galeno, Tratado de pesos y medidas medicinales; Abecedario de los Dogmas o sentencias de Galeno sobre Hipócrates; Europa heautentimorumene es decir, que míseramente a sí misma se atormenta y lamenta su propia desgracia discurso publicado en 1543, a los pocos días de su lectura en la Facultad de Artes de Colonia, en la imprenta de Johann von Aachen (Colonia). El autor se olvidó de esta famosa oratio y no la volvió a reeditar, pero en ella se adelanta a pensadores como Montaigne, Descartes, Montesquieu y Voltaire en fraguar la idea moderna de civilización europea opuesta a la barbarie: neutralidad religiosa, secularización del orden y de la acción pública, principios idénticos de moral social y personal etc. Es un discurso pacifista al modo de la Querela pacis de Erasmo de Rotterdam. Marcel Bataillon le cree autor del Viaje de Turquía (1557), obra atribuida también a Cristóbal de Villalón, Francisco Delicado, o Juan de Ulloa Pereira, y que es un diálogo entre tres personajes: Juan de Voto a Dios, Mátalascallando y Pedro de Urdemalas, que cuenta las costumbres de los turcos en época de Solimán el Magnífico, y le sirve al autor para criticar las costumbres contemporáneas al modo erasmista. Publicó más de treinta obras.

Diego Manuel de Argumosa y Obregón (médico)


Diego Manuel de Argumosa y Obregón (Villapresente, Cantabria, 7 de julio de 1792 - Torrelavega, 23 de abril de 1865) fue un médico español que llegó a ocupar la cátedra de Cirugía en la facultad de Medicina de la Universidad de Madrid.

Distinguido como «El restaurador de la Cirugía Española», se caracterizó por ser un gran innovador en el campo de la ciencia médica, destacando por realizar el primer ensayo clínico e impulsar el uso de la anestesia en España, introduciendo el éter en 1847.

Obtuvo gran experiencia y conocimientos como médico durante la Guerra de la Independencia, atendiendo a los heridos en el Hospital de San Rafael de Santander. Buen estudiante, mejor profesional, con dotes de poeta y filósofo,6 su fuerte carácter le trajo no pocos problemas políticos y académicos. Intervino como científico en el famoso episodio conocido como «Las llagas de sor Patrocinio».

También destacó en su faceta política. Liberal e isabelino, ingresó en el Partido Progresista, con el que llegó a ser segundo alcalde de Madrid y diputado por la provincia de Madrid durante los años 1836 y 1837.8 9 Fue nombrado médico de cámara de la reina Isabel II, cargo que nunca llegó a ejercer, por voluntad propia.

De carácter generoso, muchos de los ingresos y remuneraciones que obtuvo, tanto por su faceta política como médica, fueron destinados a obras sociales, destacando los 2000 reales para equipar y vestir a las tropas españolas, embarcadas en guerras coloniales.

Durante la Guerra de la Independencia estuvo enrolado en el Batallón Tercero de Tiradores de Cantabria,8 y ejerció como practicante en la Sección Militar del Hospital de San Rafael de Santander —actual sede del Parlamento de Cantabria—4 atendiendo a los heridos españoles que luchaban contra el ejército napoleónico.12 También acompañó a las tropas en sus marchas por las montañas, razón por la que se le deformaron los pies y le quedó una cojera de por vida.11
Al acabar la contienda, en 1814, obtuvo el título de bachiller por la Universidad de Alcalá, ingresó después en el Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid —actual edificio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía—,13 y se licenció en Cirugía Médica. En 1820 obtuvo el título de doctor con su tesis titulada De prognosis in febribus acutis. Después de aprobar en 1821 la oposición de Catedrático supernumerario de Cirugía, ejerció como profesor interino en el Colegio de Cirugía de Burgos durante dos años; de regreso a Madrid obtuvo plaza como profesor de disección, compaginó esta actividad con sus estudios y el mantenimiento de su madre y hermanos, ya que su padre había sido desterrado a Londres por motivos políticos. Sin gran experiencia todavía en el magisterio, sus clases iniciales siguieron la línea marcada por el doctor Roche, cirujano francés y autor del libro Medicina y cirugía, que Argumosa tradujo al español en 1828.13 Como profesor de disección estuvo hasta 1829, cuando consiguió la Cátedra de Afectos Externos y Operaciones del Colegio de San Carlos;4 posteriormente se dedicó a la Clínica Quirúrgica.12 Además, en esos años, contrajo matrimonio con Micaela, hija del escultor Juan Adán Morán,1 con quien tuvo tres hijos: Diego, que murió a la temprana edad de 9 años; e Isabel y Natalia, a quienes también sobreviviría.


Durante el desarrollo de su actividad académica, tanto teórica como práctica, Argumosa se convirtió en el cirujano más prestigioso y brillante del país, destacó por lo acertado de sus diagnósticos y por la gran precisión, orden y recta metodología en la ejecución de todas sus operaciones.
El 13 de enero de 1847,  introdujo en España la anestesia por inhalación de éter sulfúrico, tan solo tres meses después de que John C. Warren y William T. G. Morton lo aplicaran por primera vez en la ciudad de Boston y 15 meses después de que fuera experimentado en la Academia de Medicina de París por François Magendie.16 Para la administración del anestésico utilizó una vejiga de vaca que contenía una onza de éter, unida, mediante una cánula metálica, a la boca del paciente, por donde respiraba.  Posteriormente también utilizó cloroformo como anestésico.

Gran renovador de la técnica quirúrgica general, cambió la posición en la que se operaba a los enfermos, tumbados en vez de permanecer sentados, como se hacía hasta aquel momento, para que los pacientes soportaran mejor el dolor. Ideó nuevos sistemas de amputación del muslo y de la fístula anal, que reflejó en diferentes monografías. Fue el inventor de la «sutura hilvanada», que usó en aneurismas, así como también fue de los primeros en practicar la fleborrafia —sutura del desgarro de una vena—. Asimismo introdujo numerosas innovaciones, algunas en el campo de la medicina general. Fue el precursor de la asepsia y antisepsia, con cuidado excepcional en la limpieza de las manos, los instrumentos utilizados y el campo de operaciones, aislando a los pacientes mientras eran operados, en lugar de hacerlo en la misma habitación con otros enfermos.  Por otra parte, elaboró una sutura intestinal que permitía la expulsión natural por esa vía de los hilos utilizados, en vez de tener que ser quitados a través de una incisión laparotómica, como se hacía hasta entonces.

Además, fue gran innovador en técnicas más específicas del campo de la Otorrinolaringología, tales como el método de la blefaroplastia para extirpar tumores de párpado inferior, cánceres del pómulo de la cara y tratar la pérdida total de la mitad externa de ambos párpados; la técnica de queiloplastia para tratar los cánceres labiales; y mejoras en las rinoplastias.  También ideó un siringotomo, un tipo especial de bisturí.
Entre las novedades que aportó en el campo de la Urología se encuentran la técnica de punción vesical o la de la cistotomía, diferentes métodos de talla —técnica para extraer cálculos de la vejiga—,  uretrotomías externa e interna, inventó el método de ligadura subcutánea de las venas del varicocele mediante el nudo «de pescador» e intervenciones en genitales.

Sus contribuciones a la artrología también fueron importantes, aunque fueron sus discípulos quienes las desarrollaron posteriormente.4 Creó escuela que fue continuada por dos de sus discípulos principalmente: Juan Creus y Mansó, precursor de la taurotraumatología y Sánchez de Oca.

En 1854 se retiró a Torrelavega para escribir Resumen de Cirugía, obra cumbre publicada en dos volúmenes y un atlas en 1856. Basándose en su amplia experiencia, la obra sintetiza los conocimientos de cirugía de la época y todas sus innovaciones, acompañada de láminas grabadas por su hija Natalia y de la descripción de diverso instrumental quirúrgico que mandó fabricar para sus intervenciones.

En pleno Romanticismo, hubo en la villa de Madrid un suceso que atravesó fronteras. Una novicia, llamada sor Patrocinio presentaba los «estigmas de Jesucristo»: unas pequeñas erosiones en manos, pies y en un costado.

En poco tiempo, la fama de sor Patrocinio se fue extendiendo, y antes de cumplir los 25 años ya era considerada una santa en vida. Se acercaban al convento donde residía fieles de toda condición: pueblo llano, aristócratas y cortesanos de la reina Isabel II y su marido Francisco de Asís de Borbón.

En 1835, Argumosa y dos colegas suyos fueron requeridos judicialmente para estudiar el caso de las llagas. Desinfectaron y trataron las úlceras de forma que en menos de tres semanas todas las heridas estuvieron cicatrizadas y la novicia fue dada de alta.

La monja fue desterrada a Talavera de la Reina y, a pesar de que las autoridades religiosas y civiles estuvieron de acuerdo con la sentencia del juez que la señalaba como fraudulenta, algunos no aceptaron que Argumosa la sanara e incluso fue atacado por un antiguo discípulo suyo, José Alarcón Salcedo.
No obstante, durante el proceso, un fraile confesor propuso a la novicia viajar con él a Roma para que fundara nuevos conventos, a la vez que le dio una bolsita con una sustancia la cual, colocada sobre cualquier parte del cuerpo, provocaba una pequeña lesión, a modo de llaga.

A lo largo de su carrera, Argumosa se granjeó el respeto y admiración de muchos, pero igualmente el rencor y envidia de no pocos. Obtuvo la Cátedra de 1829 fundamentalmente por sus conocimientos y dotes oratorias; en ese trance, era el tercero en discordia de la terna que formaba junto a Bartolomé Obrador, apadrinado por el infante Carlos María Isidro, y Cándido Callejo, apadrinado por el ministro Francisco Tadeo Calomarde, lo que le enemistó con todos ellos.

Debido a su recto carácter, hacia 1848 se enfrentó públicamente a Joaquín Hysern al escribir este un libro «incompleto y lleno de errores», a decir de Argumosa, basado en sus clases prácticas. En 1850 publicó unos artículos en el periódico La Unión en los que llamó «prevaricadores universitarios» a algunos profesores —José María López y Manuel Soler— que se querellaron contra él. Argumosa fue absuelto por calumnias y condenado por injurias a 24 meses de destierro, multa de 100 duros, y suspensión de cargo y derechos políticos durante la condena.

Poco después de la rápida y consecutiva muerte de sus dos hijas, el 27 de enero de 1854, a la edad de 62 años, se jubiló, después de sufrir contrariedades en la cátedra por razones de tipo político. Se retiró a Villapresente, subvencionando al hospital de Torrelavega con 30 reales al mes.

Diego de Argumosa falleció en Torrelavega a los 72 años de edad, el 23 de abril de 1865.

Jordi Sabater Pi (Primatólogo, etólogo)


Jordi Sabater Pi (Barcelona, 2 de agosto de 1922 - Barcelona, 5 de agosto de 2009 ) fue un primatólogo español. Fue especialista mundial en etología (el estudio de las conductas de los animales) y descubridor de varios comportamientos culturales en varias especies. Seguramente la conducta cultural de un animal más conocida, la utilización de herramientas por parte de los chimpancés, es un descubrimiento hecho por Sabater Pi.

Como muestra de su compromiso con los chimpancés, la constatación de su proximidad (tanto genéticamente como en conducta) con los seres humanos, y los riesgos de sus hábitats, Sabater Pi llegó a decir en alguna ocasión que el descenso de población y, en el caso de algunas subespecies, la situación de peligro de extinción, era comparable a un genocidio con seres humanos. Desde los primeros años del siglo XXI el profesor Jordi Sabater Pi se posicionó claramente a favor de la protección y conservación de los primates y apoyó proyectos como los del Proyecto Gran Simio en España o Fundación Mona en Gerona.

Entre 1940 y 1969 residió en Guinea Ecuatorial, donde estudió las culturas autóctonas y las especies animales locales, que eran poco conocidas. Al declarar la independencia en 1969 se fue a trabajar como conservador de primates del Zoo de Barcelona, continuando sus estudios, becados por National Geographic y en compañía de la zoóloga Dian Fossey. Durante los años 1960 descubrió a Copito de Nieve, el gorila albino que vivió en el Zoo de Barcelona.

En 1976 se puso de profesor de etología, introduciendo la asignatura por primera vez en una universidad española.[2] Fue profesor de etología en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona e introductor en España del estudio del comportamiento animal y de la primatología. Diversos discípulos han continuado su línea de trabajo dentro de la Universidad de Barcelona, como Joaquim J. Veà Baró y Mateo Escobar Aliaga, o Montserrat Colell Mimó y de la Universidad Autónoma de Madrid como Fernando Peláez, Ángela Loeches, Carlos Gil y Susana Sánchez.

Descubrió la rana gigante Conraua goliath y estudió el comportamiento del pájaro indicador de la miel Melichneutes robustus, fue el primero en observar que los chimpances fabricaban palos para coger termitas e ingerir cierto tipo de arena de cualidades medicinales, hizo minuciosos estudios de los nidos hechos por gorilas y chimpancés. Su obra más famosa fue enviar al gorila Copito de Nieve al Zoo de Barcelona. Unos nativos se lo habían traído al centro Ikunde, donde estaba contratado como convervador por el Zoo de Barcelona. De haberlo dejado en libertad hubiese muerto muy rápidamente, dado que su visibilidad y falta de melanina le hubiesen sido muy desfavorables en la naturaleza. Siempre consideró que el descubrimiento de Copito era sólo una anécdota en comparación con sus otros descubrimientos.

Fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid en 1993 a propuesta de la Facultad de Psicología, así como Socio de Honor de la Asociación Primatológica Española.
Fue un gran dibujante, y cuando legó todos sus documentos a la Universidad de Barcelona, entre ellos había más de 2000 dibujos, acuarelas y apuntes. La UB mantiene la colección Sabater Pi en el Parque Tecnólogico de Barcelona.


Bravo de Sobremonte (Medico)


Bravo de Sobremonte Ramírez, Gaspar (1603-1683).

Científico español, nacido en San Cristóbal de Sobremonte (Palencia) en 1603 y muerto en Madrid en 1683.

Nació en el seno de una familia hidalga e hizo sus primeros estudios en la localidad palentina de Aguilar de Campóo. Se trasladó después a Valladolid, en cuya Universidad se graduó de bachiller en medicina (1630) y doctor en medicina (1637). Muy tempranamente participó en las oposiciones a cátedras de dicho centro universitario, y obtuvo ya en 1632 una de la Facultad de Artes. Desde 1637 hasta 1659 ocupó sucesivamente cinco cátedras médicas: las de Cirugía, Método, Vísperas, Prima de Hipócrates y Prima de Avicena. A partir de 1659 fue médico de cámara, primero de Felipe IV y más tarde de Carlos II. También desempeñó el cargo de médico primario de la Inquisición.

Bravo de Sobremonte fue autor de una voluminosa obra escrita que, a través de numerosas ediciones, tuvo una notable difusión dentro y fuera de España. Publicó primero unas Resolutiones Medicae (1649) a las que añadió, a partir de la tercera edición, una monografía sobre la circulación de la sangre y una serie de dieciocho Consultationes Medicae. Su segundo libro fue el titulado Praelectiones Vallis-oletanae de purgandi ratione (1651). El tercero, Disputatio apologetica pro Dogmatica Medicina prestantia (1669), incluía una nueva serie de diez "consultas" y una guía de medicina práctica para los principiantes. Sus Resolutiones ac Consultationes Medicae fueron reunidas en tres volúmenes impresos en Colonia (1671 y 1674) y en Lyon apareció una edición en cinco de sus Opera Medicinalia (1654-1684), cuyos tres últimos volúmenes corresponden a obras que no habían sido publicadas anteriormente.

El profesor vallisoletano fue la figura más representativa y prestigiosa en la España de mediados del siglo XVII del galenismo "moderado", que aceptó numerosos elementos de las corrientes modernas, pero como meras rectificaciones de detalle que no afectaban la validez general de las doctrinas médicas tradicionales. Dedicó, por ejemplo, a la circulación de la sangre el escrito monográfico De sanguinis circulatione et de arte sphygmica, en el que defendió la doctrina de Harvey y también la "circulación" de la linfa. Rebatió incluso, con los mejores datos anatómicos y fisiológicos de su tiempo, las objeciones que a la teoría circulatoria habían planteado el británico James Primerose y el italiano Emilio Parisano. Llegó a afirmar que Galeno y los demás autores antiguos no pudieron conocer los vasos quilíferos "porque hacían anatomía solamente en los cadáveres, en los que estos vasos no aparecen, sino que sólo lo hacen en los animales vivos después de seis horas de ingerido el alimento". Elogió, no solamente la obra de Harvey, sino las de Jean Pecquet, Caspare Aselli, Nathaniel Highmore y otros autores modernos. Sin embargo, tras haber rectificado los errores de la angiología galénica, mantuvo intocada el "arte esfígmica" del autor de Pérgamo: "La definición dada por Galeno explica completamente la naturaleza del pulso", afirmó de modo terminante.

Otro tanto hay que decir de su actitud ante la iatroquímica. Declaró inaceptable su introducción en las doctrinas patológicas, llenando de insultos a Paracelso y a sus seguidores en cinco textos dedicados a este tema. En cambio, aceptó los medicamentos químicos, "puesto que el médico dogmático debe conocer las acciones de todos los remedios que son útiles para curar las enfermedades, si éstos se aplican científicamente", y "los medicamentos espagíricos son utilizables para curar muchas enfermedades si se aplican debidamente". La química o "ars spagyrica" no debe considerarse como una secta, sino como un recurso técnico que complemente la medicina dogmática. Los galenistas franceses de estos años se opusieron rotundamente a la utilización del antimonio. Bravo de Sobremonte, por el contrario, le dedicó el estudio De Stibii natura, et usu, en el que recomienda su empleo, aunque de acuerdo con los principios tradicionales.

La contradicción que implicaba la postura de Bravo fue advertida por otros médicos españoles de su generación y de la siguiente. No obstante, la forma de superarla fue muy distinta según se estuviera decidido o no a romper con las doctrinas galénicas. Los que se aferraron a estas últimas prefirieron negar incluso las novedades más innegables antes que comprometer el sistema tradicional. Esta actitud explica el galenismo intransigente de autores de la talla de Matías García, que dedicó su vida a refutar la doctrina de la circulación sanguínea. En el polo opuesto, los partidarios de romper con las doctrinas tradicionales fueron novatores como Juan de Cabriada, que adoptaron el sistema iatroquímico y consideraron que la doctrina circulatoria, lejos de ser una rectificación de detalle, era el "nuevo sol de la medicina". Hay que advertir, sin embargo, que la postura "moderada" o ecléctica de Bravo tuvo numerosos seguidores hasta finales de la centuria, entre los que se encuentran figuras de notable importancia científica como Joan d'Alós.

Bravo de Sobremonte fue, por otra parte, un brillante clínico, que recogió principalmente su rica experiencia en las dos series de las Consultationes. Se incluye en ellas la historia clínica, con informe de autopsia, de la calculosis renal que produjo la muerte a Felipe IV. Buena parte de los casos se refieren a problemas tocoginecológicos, por los que Bravo tuvo un especial interés. Entre ellos, destacan la "consulta" sobre las convulsiones que afectaron durante el puerperio a la reina Isabel de Borbón y otra dedicada a una "úlcera en la túnica externa del útero". Se enfrentó también con cuestiones quirúrgicas ofreciendo, por ejemplo, un planteamiento riguroso de las indicaciones de la trepanación craneal. Dignos de mención son, por último, sus estudios médico-legales acerca de los envenenamientos y de los indicios de tortura en el cadáver.


fuente http://www.mcnbiografias.com


Juan Luis Arsuaga Ferreras (Antropologo)


Juan Luis Arsuaga Ferreras (Madrid, 1954) es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Paleontología en esta misma universidad. Ha sido reconocido con el premio Principe de Asturias por sus trabajos antropologicos.

Ya de niño mostraba un gran interés por la prehistoria surgido de la lectura de La Guerre du feu de J.-H. Rosny Aîné y sus visitas a excavaciones cerca de Bilbao. Ejerce como profesor visitante del Departamento de Antropología del University College of London.

El 8 de abril de 1993 fue portada de la revista Nature por el artículo sobre el descubrimiento, en 1992, del cráneo humano más completo del registro fósil de la Humanidad, el cráneo número 5 que es un cráneo de Homo heidelbergensis.

Miembro del Equipo de Investigaciones de los Yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca (Burgos, España) desde 1982, bajo la dirección de Emiliano Aguirre Enríquez y desde 1991 co-director junto con José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell Roura del Equipo que ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1997 y el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades de 1997.

El 23 de julio de 2008 se le concede el premio "Antonio de Sancha", otorgado por la Asociación de Editores de Madrid, por su defensa de la cultura por medio de la divulgación científica.

El 30 de abril de 2010 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos.

Los hallazgos de Atapuerca han revelado nuevos datos sobre los primeros humanos que habitaran Europa. Esto contrasta con el secretismo en torno a las excavaciones de Orce (Granada, España), donde se han encontrado utensilios humanos anteriores a los de Atapuerca.

Es miembro del Museo del Hombre de París, de la Asociación Internacional para el Estudio de la Paleontología Humana, vicepresidente de la comisión de Paleontología Humana y Paleoecología de la INQUA (International Union for Quaternary Research) y ha sido conferenciante en las universidades de Londres, Cambridge, Zúrich, Roma, Arizona, Filadelfia, Berkeley, Nueva York, entre otras.




José Echegaray y Eizaguirre (matemático y noble literatura)


José Echegaray y Eizaguirre (Madrid,19 de abril de 1832 - Madrid,14 de septiembre de 1916) fue un Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, matemático, dramaturgo y político español, hermano del comediógrafo Miguel Echegaray.

José Echegaray fue un polifacético personaje de la España de finales del siglo XIX. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, por la Escuela de Madrid, matemático, dramaturgo, político... con excelentes resultados en todas las áreas en las que se involucró. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1904, y desarrolló varios proyectos en ejercicio de las carteras ministeriales de Hacienda y Fomento. Realizó importantes aportaciones a las matemáticas y a la física. Introdujo en España la geometría de Chasles, la teoría de Galois, las funciones elípticas. Está considerado como el más grande matemático español del siglo XIX. Julio Rey Pastor afirmaba:

        Para la matemática española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray.

Nació en Madrid el 19 de abril de 1832 (en algunas publicaciones aparece el año 1833). Su padre, médico y profesor de instituto, era de Aragón y su madre de Navarra. Pasó su infancia en Murcia, donde realizó los estudios correspondientes a la enseñanza primaria. Fue allí, en el Instituto de Murcia, donde comenzó su afición por las matemáticas.

Con el objeto de preparar el ingreso a la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, se trasladó con catorce años a Madrid, donde ingresó en el recién creado Instituto de Segunda Enseñanza San Isidro. Cumplidos los veinte, salió de la Escuela de Madrid con el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que había obtenido con el número uno de su promoción, y se tuvo que desplazar a Almería y Granada para incorporarse a su primer trabajo.
En su juventud leía a Goethe, Homero y Balzac, lecturas que alternaba con las de matemáticos como Gauss, Legendre y Lagrange.

José Echegaray mantuvo una gran actividad hasta su muerte, ocurrida el 14 de septiembre (en algunas publicaciones aparece el día 4) de 1916 en Madrid. Su extensa obra no dejó de crecer en la vejez: en la etapa final de su vida escribió 25 o 30 tomos de Física matemática. Con 83 años comentaba:
No puedo morirme, porque si he de escribir mi Enciclopedia elemental de Física matemática, necesito por lo menos 25 años.

En 1865 comenzó su actividad literaria con La hija natural aunque no llegó a estrenarla en esa época. Luego, en 1874, escribió El libro talonario, considerada el comienzo de su producción como dramaturgo. Estrenó 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso, con gran éxito entre el público de la época, aunque desprovistas de valores literarios para la crítica posterior. En 1896 fue elegido miembro de la Academia de la Lengua. En su primera época sus obras estaban inmersas en la melancolía romántica, muy propia de la época, pero más adelante adquirió un tono más social con una evidente influencia del noruego Henrik Ibsen.

En 1904, Echegaray compartió el Premio Nobel de Literatura con el poeta provenzal Frédéric Mistral, convirtiéndose así en el primer español en recibir un premio Nobel. El premio le fue entregado en Madrid, el 18 de marzo de 1905 por el Rey y la comisión sueca organizadora. La concesión del Nobel de Literatura escandalizó a las vanguardias literarias españolas y, en particular, a los escritores de la Generación del 98. En ese tiempo Echegaray no era considerado un dramaturgo excepcional y su obra era criticada muy duramente por escritores de tanto relieve como Clarín o Emilia Pardo Bazán aunque de un modo no siempre consecuente. En el propio Clarín pueden leerse críticas elogiosas. Él mismo mantuvo siempre una actitud distante con sus obras, no obstante contaba con la admiración de autores como Bernard Shaw o Pirandello. Pero Echegaray tenía un gran prestigio en la España de principios del siglo XX, un prestigio que alcanzaba los campos de la literatura, la ciencia y la política y una asentada fama en la Europa de su tiempo. Sus obras triunfaron en ciudades como Londres, París, Berlín y Estocolmo.

Fue presidente del Ateneo de Madrid (1888); Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo 1903 a 1908; miembro de la Real Academia Española donde ocupó el sillón "e" minúscula entre 1894 y 1916; senador vitalicio (1900) y dos veces presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1894–1896 y 1901–1916); primer Presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada en 1903; catedrático de Física matemática de la Universidad Central (1905); presidente de la sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (1908); y primer Presidente de la Sociedad Matemática Española (1911). En 1907, a propuesta de Ramón y Cajal, la Academia de Ciencias creó la Medalla Echegaray y se le concedió a José Echegaray la primera de ellas.


Mario Barbacid

Mariano Barbacid (* Madrid, 1949)[1] es un destacado bioquímico y oncólogo español. Entre sus mayores aportaciones a la ciencia cabría destacar que consiguió aislar un gen humano mutado capaz de causar cáncer nunca antes aislado: el oncogén humano H-ras (en carcinoma de vejiga). Este hecho supuso un increíble avance para el estudio del cáncer en cuanto a las bases moleculares. Su descubrimiento fue publicado en 1982 en un artículo llamado A point mutation is responsible for the acquisition of transforming properties by the T24 human bladder-carcinoma oncogene. En los meses siguientes estuvo ampliando sobre su descubrimiento llegando a determinar que dicho oncogén era una mutación de un alelo perteneciente a la familia Ras, y descubriendo su mecanismo de activación.



En 2003 demostró que la enzima CDK2, que se creía imprescindible en la división celular, no se necesitaba para el inicio de la replicación.



Su formación académica se completó entre la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió ciencias químicas, y Estados Unidos (1974), donde estuvo como becario y fue ascendiendo hasta director del departamento de oncología en el Instituto Nacional del Cáncer de Maryland. Años más tarde regresó a su país natal para situarse al frente del novedoso Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).[1]



En el año 2009 dimite como director del CNIO. El 29 de septiembre de 2009 «El científico ya expresó su intención de abandonar el cargo tras la puesta en marcha del centro oncológico»

Gregorio Marañon

Gregorio Marañón


Gregorio Marañón y Posadillo (Madrid, 19 de mayo de 1887 - Madrid, 27 de marzo de 1960) fue un médico, científico, historiador, escritor y pensador español

Nació en Madrid el 19 de mayo de 1887, ciudad donde falleció el 27 de marzo de 1960. Casado con Dolores Moya en 1911, tuvieron tres hijas y un hijo (Carmen, Belén, María Isabel y Gregorio- en 1987 I Marqués de Marañón-).



Hombre austero, humanista y liberal, está considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX [cita requerida]. Además de su erudición, destacó por su elegante estilo literario. Como otros intelectuales de la época, se implicó política y socialmente: combatió la dictadura de Primo de Rivera y se manifestó crítico con el comunismo, apoyó en un primer momento la Segunda República aunque no tardó en criticarla por su incapacidad de aunar a todos los españoles, al posicionarse cada vez más hacia la extrema izquierda. Mantuvo en todo momento, desde su compromiso con la dignidad humana, una actitud crítica hacia los excesos de ambos bandos en el drama de la la guerra civil española, lo que puso en grave peligro su vida.



Su contribución a la Medicina se centró pronto en la Endocrinología, de la que fue uno de sus precursores. Creó el primer tratado de Medicina Interna en España, junto con el Dr. Hernando, y su libro Manual de diagnostico etiológico (1946) fue uno de los libros de medicina más difundido en todo el mundo por su novedoso enfoque en el estudio de las enfermedades y por sus infinitas e inéditas aportaciones clínicas.



Además de su dedicación intensa a la medicina, escribió sobre casi todo: historia, arte, la cocina, el vestido, el peinado, etc.



En sus obras analizó, con un género literario singular e inédito: "ensayo biologico", las grandes pasiones humanas a través de personajes históricos, y sus características psíquicas y fisiopatológicas: la timidez en su libro Amiel, el resentimiento en Tiberio, el poder en El Conde Duque de Olivares, la intriga y la traición política en Antonio Perez, uno de los hacedores de la leyenda negra española, el "donjuanismo" en Don Juan, etc. Fue admitido y colaboró en cinco de las ocho Reales Academias españolas.



Si bien la huella de Marañón es imborrable en el plano de la ciencia, lo que hace eterna, universal y aún más singular su obra es el descubrimiento y “describimiento" del plano ético, moral, religioso, cultural, histórico... en definitiva “humano”, que la acompaña.



Hoy en día, lleva su nombre el mayor hospital de Madrid así como numerosas vías públicas e instituciones educativas de toda España.



Cronología



1908

Licenciado en medicina en la Universidad Complutense de Madrid.



1910

Doctorado en Medicina. Realiza estudios de postgrado en Alemania.



1918

Consecuencia de la epidemia de gripe que sufre España, viaja en comisión oficial a Francia. En el viaje conoce a Edward Babinski, Almroth Wright, Alexander Fleming y Harvey Williams Cushing.



1922

Viaja a Las Hurdes (Extremadura) acompañando a Alfonso XIII en su célebre viaje.

Adquiere el "cigarral de Menores" (Toledo), casa de recreo donde pasaría muchas horas de su vida y escribiría buena parte de sus obras.

Elegido miembro de la Real Academia Nacional de Medicina.



1924

Elegido presidente del Ateneo de Madrid.



1926

Es acusado de participar en La Sanjuanada de 1926 contra la dictadura de Miguel Primo de Rivera, por lo que se le condena a un mes de prisión y a una multa de 100.000 pesetas. Durante ese mes traduce El Empecinado visto por un inglés.



1927

Viaje a Cuba.



1931

Tras la caída de la Dictadura, Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala firman un manifiesto con el título de "Agrupación al Servicio de la República", a la que luego se incorporaría Antonio Machado.

El 14 de abril se celebra en casa de Marañón la histórica reunión entre Niceto Alcalá Zamora y el Conde de Romanones donde se decidió la salida de Alfonso XIII al exilio y la proclamación de la República.

En junio es elegido diputado a las Cortes Constituyentes.

Protesta públicamente contra la quema de conventos.

Nombrado catedrático de endocrinología de la Facultad de Medicina de Madrid.



1932

Se disuelve la Asociación al Servicio de la República.

Doctor Honoris Causa por la La Sorbona (París).



1934

Elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua.



1936

Elegido miembro de la Real Academia de la Historia.

Comenzada la Guerra Civil y aterrado -al igual que sus antiguos compañeros de la Asociación al Servicio de la República, J. Ortega y Gasset y R. Pérez de Ayala- ante las matanzas que se suceden en el Madrid del Frente Popular, consiguió huir de Madrid a finales de 1936, bajo pretextos inventados y no sin graves dificultades. Pasó entonces a residir en Francia, desde donde hizo repetidas y graves acusaciones contra los sucesivos Gobiernos , acusaciones que repitió de palabra y por escrito en el curso de varios viajes a Suramérica. ].



1937

Viaje a Uruguay, Argentina, Chile y Brasil.



1939

Viaje a Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay y Brasil.

Es destituido de su cargo en el Hospital Provincial (que hoy lleva su nombre).



1942

Obtiene el permiso para regresar a Madrid, donde establece su consulta privada.



1944

Se reincorpora a su trabajo en el Hospital Provincial de Madrid (hoy Hospital General Universitario Gregorio Marañón).



1947

Elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.



1946

Se reincorpora a su cátedra de endocrinología de la Facultad de Medicina.

Doctor honoris causa de la Facultad de Medicina de Oporto (Portugal).



1956

Elegido miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia.

Elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.



1958

Elegido presidente del Centro de Investigaciones Biológicas.



1959

Doctor Honoris Causa por la Universidad de Coímbra.



1960

Fallece en Madrid a la edad de 72 años.

Miguel Servet

Miguel Servet


Miguel Servet, llamado también Miguel de Villanueva, Michel de Villeneuve o, en latín, Michael Servetus (su nombre auténtico era Miguel Serveto y Conesa, alias «Revés») (Villanueva de Sigena, Huesca, 29 de septiembre de 1511[1] – Ginebra, 27 de octubre de 1553) fue un teólogo y científico español.

Sus intereses abarcaron muchas ciencias: astronomía, meteorología, geografía, jurisprudencia, teología y el estudio de la Biblia, matemáticas, anatomía y medicina.

Actualmente existe un consenso casi general en situar el lugar de nacimiento de Servet en Villanueva de Sigena, aunque hay investigadores que mantienen la opinión de que nació en Tudela de Navarra, basándose en los documentos en que Servet se atribuía dicho origen mientras mantenía en Francia la falsa identidad de Michel de Villeneuve, que haría alusión a su localidad natal, Villanueva de Sigena, donde se conserva la casa familiar, hoy convertida en centro de interpretación.[2]

Fue hijo de Antón Serveto, noble infanzón[3] y notario del Monasterio de Sigena, y de Catalina Conesa, que por línea materna descendía de la familia judeoconversa de los Zaporta. Tenía dos hermanos menores: Pedro, quien continuó con la notaría paterna, y Juan, que fue ordenado sacerdote.

Joven con dotes sobresalientes para las letras y gran conocedor del latín, griego y hebreo, Miguel abandonó su población de origen para ampliar estudios, quizá en el castillo de Montearagón.[4] Es aceptado como pupilo por fray Juan de Quintana, quien llegaría a ser confesor de Carlos I. Tras una estancia en Toulouse (Francia) para realizar estudios de Derecho, donde entra por primera vez en contacto con círculos próximos a la Reforma, viaja con Quintana por Italia y Alemania, como parte del séquito imperial, y presencia la coronación de Carlos V como emperador en Bolonia (1530).

Posteriormente abandona a su mentor e inicia un periplo por varias ciudades de Centroeuropa afines al naciente protestantismo. Establece una relación cada vez más difícil y polémica con algunos líderes reformadores, como Ecolampadio de Basilea, y se dirige más tarde a Estrasburgo, donde se relaciona con Bucer, y a Hagenau (ciudad alsaciana entonces perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico).

En 1531 publica De Trinitatis Erroribus (De los errores acerca de la Trinidad), que produjo gran escándalo entre los reformadores alemanes.[4] Tampoco caló bien en su patria, ya que Servet tuvo la osadía de enviar una copia al obispo de Zaragoza, quien no tardó en solicitar la intervención de la Inquisición. El año siguiente publicó Dialogorum de Trinitate (Diálogos sobre la Trinidad), acompañado de una obra suplementaria, De Iustitia Regni Christi (Sobre la Justicia del Reino de Dios). Otro opúsculo atribuido a Servet, aunque de datación imprecisa, es Declarationis Iesu Christi Filii Dei (Declaración de Jesucristo Hijo de Dios), también conocido como «Manuscrito de Stuttgart».[

En 1535 le encargaron la publicación y anotación de la Geografía de Claudio Ptolomeo, lo que llevó a cabo dando pruebas de su gran erudición. En Lyon fue la etapa más feliz de su vida. Conoció al médico Symphorien Champier, quien le anima a estudiar Medicina y fue a París.

En 1537 se matricula en la Universidad de París para estudiar Medicina. Allí estudia junto a los grandes médicos de la época, enseñando Matemáticas y Medicina en la Universidad. Sin embargo, pronto se encuentra en dificultades, puesto que dicta un curso de Astrología, en el que defendía la influencia de las estrellas en los eventos futuros (astrología judiciaria), lo cual, junto con un opúsculo en el que describe el uso de jarabes para administrar los remedios de la época, le enfrenta con la comunidad universitaria.

Deja de nuevo París y reside en diversas localidades de Francia, hasta que en Lyon se encuentra con el arzobispo de Viena del Delfinado, Pedro Palmier, al que había conocido previamente en París. De esta forma entra a su servicio como médico personal en 1541

Posiblemente mientras iba rumbo a Italia, por alguna razón Servet acaba haciendo una estancia en Ginebra, donde fue reconocido en la iglesia donde predicaba el propio Calvino (13 de agosto). La ciudad se regía por los principios de la Reforma tal como Calvino los había definido en sus Ordenanzas eclesiásticas, basadas en su obra magna, Institución de la religión cristiana.[10] Servet fue detenido y juzgado por herejía (por su negación de la Trinidad y por su defensa del bautismo a la edad adulta).

Servet sufrió grandes penalidades durante su cautiverio, como atestigua su carta al Consejo de Ginebra de 15 de septiembre de 1553.[11] Durante el juicio, sostuvo diversos debates de carácter teológico. El 22 de septiembre, Servet escribe una última alegación en la que culpa a Calvino de hacer acusaciones falsas de herejía contra él y solicita que también sea detenido e interrogado como él, y concluye: "Estaré contento de morir si no le convenzo tanto de esto como de otras cosas de que le acuso más abajo. Os pido Justicia, Señores, Justicia, Justicia, Justicia."[12] Finalizado el proceso, fueron consultadas las iglesias reformadas de los cantones de Zurich, Schaffhausen, Berna y Basilea, tras lo cual el acusado fue condenado y sentenciado a morir en la hoguera el 27 de octubre de 1553. En una carta fechada el día anterior, Calvino comentaba a Farel que Servet iba a ser condenado sin discusión y conducido al suplicio, y aseguraba que él había intentado cambiar la forma de su ejecución, aunque inútilmente.[13]

La sentencia dictada en su contra por el Consejo (Petit Counseil) de Ginebra dice:[14]

Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes.

Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo.

Independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos o de su labor como polemista religioso, los sucesos que acarrearon el juicio y muerte de Miguel Servet se han considerado como punto de arranque de la discusión que condujo al reconocimiento de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas.[15] Asimismo, las Iglesias Unitarias, surgidas de los movimientos antitrinitarios del siglo XVI y posteriores, consideran a Servet su pionero y primer mártir.

La ejecución de Servet escandalizó a muchos pensadores de toda Europa, principalmente en el ámbito protestante, que se oponían a que se matara a las personas por razones de fe. Destaca particularmente la defensa de Servet que realizó Sebastián Castellion: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un hombre.»[16]

Por otro lado, desde mediados del siglo XIX y principios del XX, Servet comenzó a ser reivindicado por partidarios del librepensamiento, que veían en su ejecución una prueba de los peligros que conlleva el fanatismo religioso, aunque a menudo como resultado de un análisis superficial y sin tener en cuenta la obra y conceptos teológicos del propio Servet.[17]

Marian Hillar, estudioso polaco-norteamericano de la obra de Servet, hizo la siguiente evaluación sobre el impacto perdurable que tuvo la ejecución del erudito español: «Fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV. [...] Históricamente hablando, Servet murió para que la libertad de conciencia se convirtiera en un derecho civil en la sociedad moderna»

Severo Ochoa

Severo Ochoa


Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias, 24 de septiembre de 1905 — Madrid, 1 de noviembre de 1993), científico de nacionalidad española y desde 1956 también estadounidense. En 1959 fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Pasó por Alemania, luego en el Reino Unido, y en 1940 pasó a afincarse en los Estados Unidos (1941, Universidad Washington de San Luis; 1945, Universidad de Nueva York), donde el matrimonio Ochoa se nacionalizó estadounidense en 1956. Por aquellos años había realizado investigaciones sobre farmacología y bioquímica, que le valieron la medalla Bewberg (1951).

En 1954, prosiguiendo con sus trabajos sobre la fosforilación oxidativa, descubrió una enzima, la polinucleótido fosforilasa, capaz de sintetizar in vitro ARN a partir de ribonucleosidodifosfatos.

En 1955 Ochoa publicó en Journal of the American Chemical Society con la bioquímica francorrusa Marianne Grunberg-Manago, el aislamiento de una enzima del colibacilo que cataliza la síntesis de ARN, el intermediario entre el ADN y las proteínas. Los descubridores llamaron «polinucleótido-fosforilasa» a la enzima, conocida luego como PNPasa, tratándose de una polirribonucleótido nucleotidil-transferasa. El descubrimiento de la polinucleótido fosforilasa dio lugar a la preparación de polinucleótidos sintéticos de distinta composición de bases con los que el grupo de Severo Ochoa, en paralelo con el grupo de Marshall Nirenberg, llegaron al desciframiento de la clave genética.

En 1956, el norteamericano Arthur Kornberg, discípulo de Ochoa, demostró que el ADN se sintetiza igualmente mediante su polimerasa. Ambos compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1959 por sus respectivos hallazgos. Severo Ochoa desempeñó un papel importante en la creación de la Sociedad Española de Bioquímica en 1963, hoy Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular y participó posteriormente asidua y activamente en los Congresos de la Sociedad.

A partir de 1964 Severo Ochoa se adentró, por una parte, en los mecanismos de replicación de los virus que tienen ARN como material genético, describiendo las etapas fundamentales del proceso, y, por otra parte, en los mecanismos de síntesis de proteínas, con especial atención al proceso de iniciación, tanto en organismos procarióticos como en eucarióticos, siendo pionero en el descubrimiento de los factores de iniciación de la traducción. España quiso recuperar su magisterio, y al efecto en 1971 se creaba para él en Madrid el Centro de Biología Molecular. En 1974 se trasladó como Investigador Distinguido al Instituto Roche de Biología Molecular en Nueva Jersey. Se jubiló en la Universidad de Nueva York en 1975.

Desde 1977 compartía sus actividades en el Instituto Roche de Biología Molecular en New Jersey con sus frecuentes estancias en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa en Madrid, Centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Autónoma de Madrid, cuya creación había promovido.

En 1985 volvió definitivamente a España, al Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’, del que era Director Honorario. En 1987 ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina de España, y fue nombrado presidente de la Fundación Jiménez Díaz. Murió el 1 de noviembre de 1993. En su testamento creó la Fundación Carmen y Severo Ochoa, de cuyo patronato forman parte algunos de sus discípulos españoles.

Isaac Peral (Un Murciano)

Isaac Peral
El marino e inventor Isaac Peral y Caballero nació en Cartagena en 1851. A los 14 años ingresó en el Colegio Naval de Cádiz, donde siete años más tarde obtuvo el grado de alférez tras haber recorrido todos los mares. Posteriormente, su trabajo le llevó a participar en diversos episodios de la guerra de Cuba y de Filipinas.
En 1885, cuando trabajaba como profesor de Física y Química en la Escuela de Ampliación de Estudios de Marina de Cádiz, Isaac Peral ofreció al gobierno su diseño de un torpedero submarino concebido para la defensa de los puertos. Aparte del antecedente de Monturiol, la navegación submarina había sido objeto del interés de numerosos inventores, entre ellos el norteamericano Fulton, que creó su Nautilus en 1800, pero cuyo proyecto resultó inoperante y fue abandonado.
En el caso del submarino inventado por Peral, la nave, que alcanzaba una profundidad de 10 metros y una velocidad de 7,7 nudos en superficie y 3,5 en inmersión, se botó en 1888. A pesar de que las pruebas realizadas en los dos años siguientes tuvieron éxito, el Ministerio de Marina optó por no construir un segundo modelo, cosa que hubiera sido necesaria para perfeccionar la nave, y el proyecto se abandonó.

Monturiol (Un Catalan)

Montiriol
Narcis Monturiol i Estarriol nació en 1819 en Figueres (Girona), pueblo que en la actualidad se relaciona con la figura de otro catalán que destacó en un campo totalmente diferente, el pintor Salvador Dalí. Monturiol fue un hombre inquieto de curiosa biografía que, a pesar de haber cursado estudios de derecho, se dedicó a la ciencia y más tarde a la política.
Durante una estancia en Cadaqués, Monturiol observó las dificultades que conllevaba la pesca del coral y concibió la idea de construir un buque submarino, idea que llevó a la práctica gracias al apoyo económico de sus amigos. El submarino, llamado Ictíneo, tenía doble casco, estaba dotado de mecanismos para pescar coral y se movía por tracción humana. Después de las pruebas realizadas en Barcelona y Alicante, en 1862 el gobierno se mostró interesado en el proyecto y prometió al inventor los medios necesarios para la construcción del nuevo buque. Sin embargo, al ver que tales promesas no se cumplían, Monturiol montó una compañía con capital obtenido por subscripción popular y en 1866 construyó su segundo Ictíneo, que se movía mediante una hélice propulsada por una máquina de vapor.
Parece probable que el invento de Monturiol hubiera podido llegar a buen término de haber contado con el apoyo económico necesario; sin él, el proyecto fracasó y el inventor hubo de vender la nave como chatarra para pagar sus deudas. Este fracaso fue decisivo para Monturiol, que abandonó sus inventos científicos para dedicarse a la política, en la que destacó como diputado de la primera República (1873-74).

De La Cierva (Un Murciano)

Juan de la Cierva
Juan de la Cierva y Codorniu nació el 21 de septiembre de 1895, en Murcia, España y falleció el 9 de diciembre de 1936. Ingeniero español e inventor del autogiro, precursor del helicóptero. Descendía de una notable familia, su padre fue abogado y estadista. Estudió ingeniería y ocupó en dos ocasiones un escaño en las Cortes (Parlamento), en 1919 y en 1922.

Desde su infancia destacó su interés por las exhibiciones aéreas que se realizaban como espectáculo en las afueras de las ciudades, pasaba las horas haciendo planeadores de papel y pequeños aeromodelos, leía todo cuanto caía en sus manos sobre el arte de volar.

Aunque el primer aeroplano lo construyeron y probaron los hermanos Wright en 1.903, no dieron a conocer su invento hasta 1.908, cuando Juan de la Cierva tenía ya trece años.

A partir de 1916 se dedicó a realizar proyectos y a construir planeadores y aviones de ala fija; sin embargo, en 1919 un biplano experimental trimotor diseñado por él se estrelló. Como consecuencia de este accidente, De la Cierva decidió cambiar los diseños de aviones de ala fija por los de alas giratorias.Sus tres primeros prototipos fracasaron porque los rotores estaban fijos de forma rígida al cubo central. Sin embargo, articulándolos libremente consiguió la suficiente fuerza de sustentación para que la máquina volara. El primer autogiro se elevó aproximadamente 200 m en enero de 1923, y realizó tres vuelos sucesivos, uno de ellos de 4 km. aproximadamente. Después de diversas investigaciones y mejoras, en 1925 De la Cierva se trasladó a Gran Bretaña para continuar con su trabajo, y allí pronto pudo crear una compañía comercial: la Cierva Autogiro Company. Fundó también otra compañía para el desarrollo del autogiro en Estados Unidos, e hizo demostraciones de su aparato en Francia, Italia y Alemania.
De la Cierva continuó desarrollando sus diseños, haciendo volar un autogiro a través del canal de la Mancha en 1928, y desde Inglaterra a España en 1934. Sin embargo, no vivió lo suficiente para ver su autogiro convertido en helicóptero. En 1936 volvió a Gran Bretaña y murió en un vuelo de rutina al estrellarse el avión de pasajeros en que viajaba en el aeropuerto de Croydon, cerca de Londres, en 1936.

Torres Quevedo (Un Cantabro)

Torres Quevedo
Uno de los inventores de mayor trascendencia científica de los que aquí se recogen, Leonardo Torres Quevedo, nació en la aldea de Santa Cruz de Iguña, Cantabria, en 1852. Comenzó sus estudios en Bilbao y los culminó en París y posteriormente en Madrid, en la Escuela Oficial de Ingenieros de Caminos. Durante algún tiempo ejerció la profesión en los ferrocarriles pero muy pronto la abandonó para dedicarse, según sus propias palabras, "a pensar en sus cosas". A los 37 años se traslada definitivamente a Madrid, donde se centrará de forma exclusiva en su trabajo como inventor hasta su muerte en 1936.
Torres Quevedo alcanzó renombre mundial por sus inventos, uno de los cuales, el dirigible de armadura funicular, fue adoptado por Francia y el Reino Unido y se empleó en la primera guerra mundial. Inventó además un teleférico que aportó una seguridad y sencillez de funcionamiento muy superior a los existentes hasta entonces. Siguiendo este modelo se construyó el transbordador de las cataratas del Niágara, que continúa en funcionamiento hoy en día.
Fruto de su trabajo fue también la invención de varias máquinas de calcular mecánicas y electromecánicas: algunas permitían resolver ecuaciones polinómicas de cualquier grado, otras integrar ecuaciones diferenciales. Dentro del campo de la automática, ciencia que definió en el campo teórico, inventó el "telekino", un sistema de telemando con el que se introduce el mando a distancia por ondas hertzianas, y dos "ajedrecistas", que fueron una de las primeras manifestaciones de inteligencia artificial.

Ramon y Cajal (Un Navarro)

Ramón y Cajal
D. Santiago Ramón y Cajal, (n. Petilla de Aragón, Navarra, 1 de mayo de 1852 - † Madrid, 17 de octubre de 1934). Histólogo español, premio Nobel de Medicina en 1906.
Hijo de Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal, toda su niñez y adolescencia se ve marcada por continuos cambios de residencia por las poblaciones aragonesas de Larrés (1854), Luna (1855), Valpalmas (1856) y Ayerbe (1860). De carácter travieso y tremendamente activo, Santiago mostró, desde pequeño, aptitud para las artes plásticas. Su inteligencia, sin embargo, no se reflejó en su vida como estudiante. Realizó los estudios primarios con los jesuitas en Jaca y el Bachillerato en el instituto de Huesca en unos años marcados por la agitación social, el destierro de Isabel II y la Primera República, proclamada justo cuando finalizaba sus estudios de Bachillerato en Huesca.
Cursó la carrera de Medicina en Zaragoza, a donde toda su familia se trasladó en 1870. Cajal no se centró mucho en sus estudios universitarios. Consiguió un puesto en la sanidad militar y en 1874 fue destinado a Cuba. Pronto se contagió de paludismo y de disentería. Fue trasladado de un lugar a otro hasta regresar a España en junio del 1875 como «inutilizado en campaña», debido a sus enfermedades.
El año 1875 marcó también el inicio del doctorado de Cajal y de su vocación científica. Él mismo se costeó su primer microscopio antes de ganar, en 1876, una plaza de practicante en el Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza. Un año después fue investido doctor en Madrid. Allí comenzó para Cajal una época de altibajos, con un 1878 terrible, marcado por la enfermedad (tuberculosis), y un 1879 exitoso, con la obtención de la plaza de Director de Museos Anatómicos de Zaragoza y su boda con Silveria Frañás García, el 19 de julio, con la que tendría siete hijos.

Ramón y Cajal en una clase de anatomía
Ganó la cátedra de Anatomía Descriptiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia en 1883, donde pudo estudiar la epidemia de cólera que azotó la ciudad el año 1885. En 1887 se trasladó a Barcelona para ocupar la cátedra de Histología creada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. En 1888, definido por Cajal como "mi año cumbre", descubre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal.
Su teoría fue aceptada en 1889, en el Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana, celebrado en Berlín. Su esquema estructural del sistema nervioso como un aglomerado de unidades independientes y definidas pasó a conocerse como «doctrina de la neurona» y en ella destaca la ley de la polarización dinámica, modelo capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso.
En 1892 ocupó la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid. Logró que el gobierno creara en 1902 un moderno Laboratorio de Investigaciones Biológicas en el que trabajó hasta 1922, momento en el que pasa a prolongar su labor en el Instituto Cajal, en donde mantendría su labor científica hasta su muerte.
Tras su regreso, le siguieron otros tantos triunfos e invitaciones, desde la Medalla Helmhotzel (1905), al Premio Nacional de Moscú (1900), pasando por los nombramientos de doctor honoris causa de las universidades de Clark, Boston y Cambridge en 1899, el mismo año en el que publicó el tercer fascículo de su Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados, que se completaría en 1900 y 1901. A partir de esta fecha, el Gobierno español crearía también para él el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, que dio origen a la Escuela Española de Neurohistología, uno de los centros científicos más importantes del país.
Durante el período comprendido entre 1897 y 1904 publicó en forma de fascículos su obra magna Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados.
Su trabajo y su aportación a la neurociencia se verían reconocidos, finalmente, en 1906, con la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina, galardón que compartió con el italiano Camillo Golgi, cuyo método de tinción aplicó Cajal durante años. Tras el premio, Cajal aún publicó muchas obras literarias y biográficas y sus Estudios sobre la degeneración del sistema nervioso. Mientras, se consagró a sus alumnos. Ellos fueron quienes les acompañaron, por expreso deseo del Nobel, en su último adiós, ocurrido el 17 de octubre de 1934, poco después de publicar su conocida obra El mundo visto a los ochenta años.